LA COLUMNA DE EDUARDO TRIANA

De aquí y de allá


Género: Columna

Por Eduardo Triana (ET)

DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por Eduardo Triana (ET)



Por lealtad

"¿Donde está la reina?", preguntaba desaforadamente mientras subía y bajaba las escaleras de Vincennes, aferrado a la empuñadura de mi imaginaria espada. "Tish, tush, tash", imitaba el sonido de un acero en ristre y se lo clavaba en el vientre a todos los visitantes con que me tropezaba. "Estás muerto" les decía. No me entendían o se hacían los vivos, de verdad nunca lo supe. Eran grupos pequeños, no así el de los chinos. Me enfrenté a unos viente y los batí a todos, menos a uno que me bloqueó la estocada con kung fu para kungfundirme pero no lo logró. Pasaron unas dos horas y la reina no aparecía. Estaba exhausto. No quería abandonar el castillo sin verla y expresarle mi compromiso de defenderla sin ningún compromiso. Abajo, a la entrada, unas treinta personas permanecían indecisas de subir o no los escalones. Me miraron asustados. "No temáis, sólo busco a mi reina y si los mato, les garantizo que vivirán", les expresé en tono grave, tan grave que se retiraron con paso apurado. ¡Reina!, grité por última vez. De un lateral salió una hermosa dama vestida de azul. Mi emoción era indescriptible. "Su Majestad", dije, mientras hacía una reverencia. Un inesperado baño de agua fría sobre mi cabeza interrumpía la solemnidad de mi acto, paralizándome instantáneamente. El agua provenía del cubo de Reina, así se llamaba la empleada de limpieza, una inmigrante colombiana que quiso dejar claro que ella no era su Alteza ni yo tampoco su rey. (Chateau de Vincennes/ París).

 


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