LA COLUMNA DE MARIO BARROS

(Lenguaviva)

Pinchando la Burbuja

Género: Columna

Por Mario Barros (Lenguaviva)

Langostas suizas

Por Mario Barros (Lenguaviva)


-Te gusta la langosta, ¿verdad?

Es Obdulio haciéndome una de esas preguntas que no vale la pena responder. No obstante, educado que soy, le contesto.

-Me imagino que te refieres a las langostas marinas. Esas sí me gustan. Pero si se trata de las terrestres, tendría que decirte: no, gracias. Se las dejo a los asiáticos, que se las comen por libras.

Respuesta más educada que ésa hay que mandarla a hacer. Si me lo hubiera preguntado en otro momento, lo hubiera mandado a freír langostas terrestres de una. Pero el Obdu, que no puede leer mis agresivos pensamientos, continúa con su preguntadera:

-¿Sabías que en Suiza han prohibido, por ley, echar las langostas vivas en agua hirviendo para cocinarlas?

Me quedo pensando que el solo hecho de llevar langostas vivas a Suiza debe ser toda una aventura, pero no hago alusión a eso y me limito a responder:

-No, no lo sabía. ¿Por qué?

-Porque sufren mucho.

-Ah mira. ¿Y cómo las matan entonces?

-Las golpean en la cabeza o las abren con un cuchillo afilado.

Me quedo pensando de nuevo.

-Pero al final las matan igual. Y después se las comen. ¿No sufren así?

-Sí. Por eso les voy a proponer a los suizos dos soluciones, ambas más humanas.

-¿Cuáles?

-Que esperen a que sean las langostas sean viejitas y hagan como que las van a echar en el agua hirviendo. Para que se mueran del susto ellas solitas.

-¿Y la otra?

-Que las eduquen desde chiquitas para que, cuando lleguen al tamaño ideal, se suiciden y de ahí, pal caldero. Resuelto el problema.

Estuve a punto de preguntarle cómo hacer para que las langostas se suiciden ellas solitas, pero lo pensé mejor y me contuve.

Este Obdu nunca deja de asombrarme.

 

¿TIENE ALGO QUE DECIR? COMENTE

Nota: Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Satiraopinion. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.