LA COLUMNA DE MARIO BARROS

(Lenguaviva)

Pinchando la Burbuja

Género: Columna

Por Mario Barros (Lenguaviva)

Calzoncillos

Por Mario Barros (Lenguaviva)


My friend Obdulio ha usado diversos tipos y marcas de ropa interior a lo largo y ancho de su ancha y larga vida, desde los calzoncillos matapasiones cubanos de los años 60 and before hasta los supersexy de esta parte de acá del Florida Strait.

Se conocían como matapasiones aquellos calzones interiores de pata larga, generalmente de algodón, que no marcaban nada de la anatomía genital masculina, por lo que literalmente apagaban la pasión en los momentos que más se necesitaba encenderla. O al menos eso afirmaban algunas féminas, exigentes que eran. Como si la pasión no pudiera encenderse de otra forma, con una fosforera, por ejemplo.

Algo interesante de esa prenda interior era que había esposas y madres que las al-mi-do-na-ban, para que quedaran bien tiesas al plancharlas. ¿Se imaginan semejante armadura medieval? No sé, pero al parecer a nuestros abuelos no les disgustaba. O quizás no protestaran porque no conocían otra cosa. Afortunadamente los calzoncillos evolucionaron y hoy día uno puede comprarlos de muchas formas y colores.

Hay cierta marca de calzones en la actualidad que al Obdu le encanta. Mayeya, su esposa, se los ha estado comprando desde hace un tiempo y mi amigo dice que son los más suaves y cómodos que ha usado en toda su larga y ancha vida. No obstante, como nada es perfecto, los calzoncillos en cuestión tienen un defecto, uno solito, pero importante: no tienen bragueta o portañuela por donde sacar el... bueno, ustedes saben.

Cuando Obdulio tiene que ir al baño en su casa, no hay problema. Se baja el calzón, hace lo que tiene que hacer y caso cerrado. Mas la cosa cambia cuando la necesidad fisiológica se presenta mientras mi amigo se encuentra fuera de su aposento. En esos casos, el Obdu está obligado a usar un cubículo cerrado, en donde puede bajarse el calzoncillo a gusto. Pero si el baño carece de cubículo o este está ocupado, entonces Obdulio no tiene más remedio que usar un urinario, en cuyo caso tiene que escoger uno de los procedimientos siguientes:

a. Bajarse pantalón y calzón hasta media nalga para así poder miccionar.

b. Meter la mano por la bragueta o portañuela del pantalón, subirse la pata izquierda del calzoncillo y, en esa incómoda posición, sacar ustedes-saben-qué para hacerlo.

El Obdu me asegura que en ambos casos trata de que no haya nadie en el baño cuando va a realizar su función.

Ya está harto de las miradas y risitas indiscretas de los demás usuarios mientras batalla por sacar su... bueno, ustedes saben.

 

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