DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por Eduardo Triana (ET)



Rue Nicolás Appert

Distrito Le Marais/Paris

Nicolás Appert era el nombre de la calle que debía encontrar. Abordé el autobus en Montpartnasse y le pregunté al chofer. No supo decirme cual era mi parada. Le expliqué entonces que iba en busca del edificio donde radicaba Charlie Hebdo. Me miró un tanto sorprendido y luego me aseguró que al final del recorrido, usaría el google de su celular para indicarme con más precisión. Así lo hizo. Le agradecí el gesto con un apretón de mano e inmediatamente me puse en marcha por el distrito Le Marais, en dirección al lugar donde hace unos dos años la barbarie entristecía al mundo una vez más. Caminé varias cuadras hasta doblar a la izquierda, por el mismo lugar donde transitara el auto con los terroristas prestos a mascacrar a inocentes en aquella mañana de enero. En un par de minutos ya estaba en la "rue Nicolás Appert". Lo primero que advertí fue el lugar donde cayó abatido el oficlal de la policia que encaró a los asesinos. Unos metros más adelante la sede del semanario humorístico. Intenté como pude, recrear en mi mente el triste suceso. Tomé mi cámara y le pedí a una joven que conversaba con un par de amigas que me hiciera el favor de tomarme una foto frente al edificio. Se negó rotundamente en una clara reacción de temor. Un obrero de origen africano recogía materiales muy cerca y se ofreció voluntario a complacerme. Lograba finalmente la promesa que me había hecho meses antes. Me alejé entonces lentamente volteando mi cabeza varias veces, quizás para cerciorarme que nadie me seguía.

 


Aquí, allá. acullá

Les Tuileries. 1er Arrondissement . Paris.

Un empleado de mantenimiento en el hotel de Roma, una recepcionista de vuelos en un mostrador de check-in de Orly, un camarero en un Café de Paris, una psicóloga investigando enfermedades en clínicas de la Cité, una pareja a todo correr para no perder su vuelo de regreso a Estocolmo.Todos cubanos, todos por el mundo, sembrando en cada lugar un poco de la esencia que nunca pierden, enfrentando la vida con garra y empuje. Dispersos por la tierra, conservando la misma afectuosa sonrisa y el cálido saludo de siempre, cuando reconocen la mirada de alguien que proviene también de su propio entorno, portando como estandarte y con orgullo, aquello que una vez expresara el maestro en versos: " Yo vengo de todas partes y hacia todas partes voy," quizás porque somos universales sin proponernoslo, quizás porque llevamos a un Martí latente en las entrañas.

 


Nostalgia

De las moscas que frecuentaban el merendero de la esquina de mi casa, había una que, aún hoy, recuerdo con mucho cariño. Lisa, así la llamé porque se deslizaba por el grasiento mostrador hasta llegar a mi, y no se marchaba sino le tiraba un trozo del pan con pasta de cresta de gallo, que siempre compraba. Por varios años, mantuvimos esa relación, hasta que un día, la encontraron retozando en un vaso plástico con sirope de fresa y la castigaron a trabajar, de por vida, en los baños de la terminal de omnibus. Nunca más la volví a ver, pero a pesar del tiempo, no la he olvidado ni la olvidaré, porque no hay mosca en este mundo, que tenga unos ojos verdes tan bellos como los de mi Lisa.

 


Síntesis platónica

"¿Pero te vas servir otra vez ?"..... "Esta es la tercera vez que llenas tu plato hasta el tope, comelón", así era la forma cariñosa en la que la madre de este futuro gran hombre se dirigía a él. Una situación que se repetía a menudo a la hora de la cena en aquel tranquilo hogar ateniense. Como hijo consentido al fin, logró que se le mandara a hacer un plato más grande que los demás para sentirse a gusto y relajado a la hora en que se sirvieran alimentos. Platón fue el sobrenombre con se le conoció desde entonces, tanto en su casa como,años más tarde, en todo el mundo. Platón creció devorando conocimientos que alimentaron un apetito voraz por la aparición de una filosofía digerible, aún con alto consumo hasta los días de hoy. Sin embargo, su mayor virtud y de la que poco se habla, fue la de nunca abandonar sus raíces. En una ocasión llegó a publicar una obra considerada muy atrevida para su época, su título: "Yo no soy Platón de segunda mesa", una denuncia a los restaurants que desde la antiguedad, engañaban a los consumidores sirviendo comidas del día anterior.

 


Una ragazza diferente

Plaza de la Catedral. Florencia, Italia.

Todos volteabanla cabeza cuando pasaba. Hombres, mujeres, jóvenes, ancianos se quedaban mirandola y hasta la seguían, perdiendose por las callejuelas que rodean la plaza. Era indiscutiblemente una mujer dsitinguida, elegante y con aire misterioso capaz de embriagar a muchos. Nunca pasaba a la misma hora por las inmediaciones del Duomo, aunque lo hacía en repetidas ocasiones durante ell día y a veces de noche también. Al principio creí que se trataba de una modista famosa, de una gran actriz a la que todos querían ver de cerca para un autografo o una foto. "Puedo tener los ojos tapados y siento cuando que está pasando por al lado porque su olor es inconfundible" decían muchos. No exageraban.En la voluminosa cartera roja que siempre llevaba colgada del hombro, Vincenza guardaba decenas de tamales en hoja que vendía por la zona. Desafortunadamente una delación hizo que las autoridades la detuvieran un día en plena calle y le revisaran la cartera. Fue fácil entonces decomisarle toda la mercancía al comprobarse que el maíz no lo había sembrado ella y que por lo tanto no tenía derecho a recoger su pilón. Ese fue el final de Vincenza, la tamalera della Piazza,quien a pesar de la verguenza, sigue transitando por el mismo lugar; sin su cartera roja pero con cara de tusa, para demostrarle al mundo que es maizista tamalista hasta las últimas consecuencias.

 


Brazos dulces

Mercado San Miguel. Madrid

Tranquilos tocaban su música gitana, con notas tan tristes que me hicieron sentir culpable por haber comido tantos brazos gitanos en mi vida. No pude marcharme sin expresarles mi arrepentiemiento. Altaneros y orgullosos me expresaron que no conocían a ningún gitano que fuera manco. Me pidieron que me marchara y lo hice, no sin antes morderle el brazo a uno para ver si era dulce.

 


Las cadenas de Pedro

Cuando Nerón escuchó sobre la labor de Pedro y de como multitudes, no sólo en Roma sino en cualquier otro sitio, abandonaban sus creencias paganas para dedicarse a Cristo, arremetió con ira contra el buen hombre, haciendolo torturar sin piedad. Según algunas lecturas, de forma más salvaje que al propio Jesús. Fue el despiadado emperador quien personalmente pusiera la corona del martirio a Pedro. Luego ordenó su ejecución. Al menos se respetó su deseo de ser crucificado con la cabeza hacia el suelo como él mismo pidiera. Así terminó sus días de completo sacrificio y absoluta fe, Simón Bar Ionás, nombre de pila del pescador que pasara a la historia del cristianismo como uno de los discípulos más destacados de Jesús de Nazaret.

 


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