¿REVOLUCIONARIOS O PATRIOTAS?

Por Guillermo Álvarez


Casi un año después de haber llegado a Miami, mi hija, que aún no había cumplido los ocho de edad, al ver tantos carros adornados con pequeñas banderas americanas tras la caída de las torres gemelas en Nueva York, me preguntó: "Papá, ¿cómo se le dice a las personas aquí, "revolucionarios?...

Confieso que solté una enorme carcajada ante la inesperada pregunta, a la que respondí rápidamente: "no mija, se le dicen PATRIOTAS".

Se refería a aquellos momentos desoladores y no programados, en que todos los conductores de vehículos, por un sentimiento de compasión con las víctimas, colocamos en los exteriores de las ventanillas, el primer símbolo nacional de la Unión de Estados Americanos.

Incluido por supuesto el nuestro, (mi primer automóvil en U.S.A y de mi vida), un viejo Buick (Skaylark), de 1989, una carcacha con casi 100,000 millas recorridas, pero cómodo, con aire acondicionado en buenas condiciones y radio; entonces para su año de fabricación, no traían, al menos el mío equipo de CD y sus ventanillas eran manuales, toda una joya para quien solo había rodado en Cuba una famoso moto BERJOVINA, (motocicleta para niños fabricadas en la antigua Unión Soviética y en la que montaba hasta una familia de dos adultos con dos menores).

Moto que, además, antes de viajar a este país "me quitaron", literalmente, por no sé qué ridículo artículo de 1961, mediante el cuala las personas que abandonaban Cuba, les eran confiscados sus transportes. Parecía una broma; había pagado mi moto y ¡al final de todo no era mía!

Retornando a mi hija, que desde que abrió sus grandes ojos al mundo resultó ser bastante avezada; cuando le compramos su primera computadora, no esperó por el técnico que habíamos solicitado para instalarla: ella misma lo hizo, solo tuvimos que llamar a la compañía contratada para la línea.

Ya para ese entonces tendría unos 10 años, como casi todos los niños de su edad hablaba inglés, perfectamente --según nos decía una amiga americana nacida y criada en este país-- y cursaba el sexto grado. Poco después tuvo también su primer teléfono digital: un modelo llamado "nano" por su tamañito, pero que estuvo muy de moda.

Por esos días visitamos por primera vez "El Mundo Mágico de Disney", donde fui yo quien dio rienda suelta a mis recuerdos, porque yo sí me había criado con Micky y MimiMoust, Pluto, Blanca Nieves y sus siete enanos, Guffy y El Pato Donald, entre otros.

Por supuesto que ella me siguió los pasos y aunque en Cuba alcanzó a ver todavía pequeños cortos, de mi época, con la cámara de filmar y la de foto que igualmente ya le habíamos comprado su mamá y yo, me tiró fotos y tomó película montado en "los caballitos" (el carrousel como también le llaman). Y por supuesto disfrutó aquel viaje de cuatro días completos, al igual que nosotros.

Luego siguió adquiriendo, sobre todo, electrónicos de moda, como una radio-grabadora para su cuarto, otra portátil de casete primero y de CD después, mientras pudimos darle todos sus gustos, aplicados, primero, de acuerdo con su comportamiento y avance escolar que siempre fue maravilloso.

Un día, en que me escuchó hablando de las personas que "se repatriaban a Cuba", me interrogó otra vez, ahora sobre el asunto...:"Papá y si nosotros nos repatriáramos a Cuba, me puedo llevar mi computadora, le dije NO, para que la querrías si allá no te haría falta"... y la cámara de fotos y la de filmar, y el carro, y mis otras cosas. Tras varios NO me contestó entonces: "Deja, ya no me voy para ningún lado...

Cuando se gradúo de High School, el equivalente al Instituto Pre-universitario de Cuba, entre las lágrimas y medallas y trofeos logrados, con los ojos llenos húmedos me confesó: "Papi, te oí decir cuando yo era más chiquita, que al llegar tú aquí (en julio del 2000 y ella y su mamá mes y medio más tarde), habías llorado solo, en aquel "eficiency donde vivimos", porque no sabías si habías hecho bien en venir primero y traerme después..., pues ahora solo puedo darte gracias y decirte que hiciste muy bien, porque mira todo lo que entonces me hubiera perdido".

"Ya no me importa saber quiénes son los revolucionarios y quiénes los patriotas, da igual, si lo importante es que sin ninguno de los dos yo he logrado lo que muchos niños allá no tienen y no son los "tarecos" precisamente, sino la posibilidad de tener un futuro, aunque no dudo que en Cuba también hubiera estudiado algo; de cualquier modo que fuera, con el apoyo de ustedes y con mis esfuerzos"..., !gracias!.

 


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